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Él me encontró una vez

 Las hadas del agua que se esconden en las olas se preguntan quién es esa niña que va tan sola. Camina despacio muy cerca de la orilla y el agua salada se enreda entre sus cortas piernecitas.

Se habrá perdido –susurran entre la espuma–. Tal vez quiera venir a jugar con nosotras.

La niña tiene tanto miedo que no puede ni echarse a llorar. Hay mucha gente a su alrededor pero nadie se fija en ella. La puerta de su pequeño mundo está abierta y ahora está fuera. No sabe a dónde se dirige y si llegará a alguna parte, pero teme no poder volver jamás. 

Escucha cómo la llaman desde el agua. Las olas son cada vez más grandes y el murmullo es tan fuerte que no le deja oir la voz de una mujer que se desgarra la garganta gritando su nombre.

La arena cede ligeramente bajo el peso de sus pies y va dejando pequeñas huellas que no tardan en desaparecer borradas por el agua.

¿Cómo van a poder encontrarla? ¿Qué harán sin ella? ¿Estarán tristes para siempre?

De repente se hace el silencio. El mar detiene su rugido, y de entre el gentío surge una figura. Es un hombre alto, delgado, con el pelo blanco y negro. Sus ojos están a punto de quedarse ciegos del resplandor del sol en el agua y de tanto buscar. Cuando la ve el corazón vuelve a su sitio.

Aunque a penas tiene fuerzas, la niña corre hacia él. Le ha visto y ya no oye los susurros del mar.

Enseguida la levanta sin esfuerzo y la rodea con los brazos. Ella se agarra fuerte a su cuello y se echa a llorar.


          Dedicado a mi padre, que se fue hace poco..., o quizás hace mucho. 

          Él me encontró una vez. 

Un mundo a tu alrededor

Quiero que sepas que estás triste 

Pero no estás solo 

Te sientes solo

Pero hay un mundo entero a tu alrededor

Está en esos campos de girasoles que se alegran cada mañana de ver el sol

En esas tardes resplandecientes,

en la música que trae la lluvia...


                               Ana Fondevilla 


No tiene sentido volver atrás. 

Lo que hubo en el pasado ya no existe... 

Incluso los recuerdos que tienes de ello viven en tu presente. 

Mira... 

El camino que falta por recorrer está ahí delante. 



 Lo que amamos es lo que somos. Es lo que queda de nosotros. Y nos recordarán por ello: esa canción que nos gustaba tanto, nuestro libro favorito, esa sonrisa que ilumina el espacio...


              Ana Fondevilla 

#miuniversoestuyo

 En ese espacio en la noche

en el que no estoy dormida

pero tampoco despierta

Acuden a mí los personajes 

de las historias que aún estoy 

por escribir para recordarme 

que ellos me necesitan para

poder existir


        Ana Fondevilla 

¿Te salvará la poesía?

El miedo siempre vuelve

–aunque estés buscando

 la poesía de las cosas–

y el mundo parece a veces

un planeta enorme y lejano

porque tú habitas una lágrima 

que no termina de caer. 


                      Ana Fondevilla 

El sueño de las flores

Soñé que el dolor se llenaba de flores,

formaba un camino largo y sinuoso 

que atravesaba ciudades, campos, 

montañas y bosques.

Al llegar al fondo del mar eran algas 

verdes y azules que bailaban misteriosas

al compás de la corriente.

En el desierto se hicieron tan altas

que sus pétalos rozaron las nubes.

Cuando desperté las flores

se habían marchitado.


                     Ana Fondevilla 

"El tesoro de la República" en Lektu


Esta historia transcurre en los difíciles años de la posguerra española, una época oscura y llena de injusticias en la que la mayor parte de la población sobrevivía a duras penas y en la que personas sin escrúpulos, amparadas por el Régimen, aprovecharon su situación para pisotear a los que habían salido más débiles de la contienda.

Un día de febrero del año 1942, después de pasar una larga temporada con sus tíos, Luis por fin vuelve a casa de la abuela Rosalía en la que le esperan también su madre, Isabel, y sus dos hermanos pequeños, Fermín y Carmencita. Para hacer frente a las dificultades han preparado un par de habitaciones para acoger algunos huéspedes. Es con la llegada del último inquilino, un enigmático hombre que viene de la capital, cuando Luis se da cuenta de que todo ha cambiado, de que ahora la casa y hasta su propia vida están llenas de secretos, misterios y peligros que lo amenazan a él y a toda su familia, y de que aunque encuentre todas las respuestas que busca nada volverá a ser igual.

"El tesoro de la República ", mi última novela, está ya disponible  en lektu. com 

Podéis descargarla en diferentes formatos en el siguiente enlace:

https://lektu.com/l/a-fondevilla/el-tesoro-de-la-republica/17012

La felicidad está 

en esa calle tranquila

donde los árboles 

acarician las ventanas, 

está en un paseo

bajo las nubes

envuelta en el viento... 

Y alguien pensando en ti




                      Ana Fondevilla 

"Juanito Guindilla y el fantasma del pirata Retortijones" en Lektu.com

Ahora podéis leer en Lektu "Juanito Guindilla y el fantasma del pirata Retortijones". El enlace es el siguiente :

https://lektu.com/l/a-fondevilla/juanito-guindilla-y-el-fantasma-del-pirata-retortijones/15619

Juanito Guindilla pasa los veranos en el Boquerón, el barco velero de sus abuelos, el capitán Ron y Juana Jazmín.

Como todos los años, el barco zarpa rumbo a isla del Coco donde viven los miembros de su pintoresca tripulación: el marinero Martínez, Angelillo Collejo, ex comisario de policía, y Don Donato, médico jubilado pero con el corazón de un lobo de mar. ¡Ah!, y Sarampión, el canario cojo. (Todos tienen unos setenta años menos el canario que es algo más joven)

A escondidas de Juana Jazmín (ya que es una cascarrabias), el capitán Ron les cuenta un secreto: tiene el mapa que les llevará al lugar en el que desde hace siglos se esconde el tesoro del pirata Retortijones.

Como todos sabemos conseguir un tesoro no es tarea fácil y tendrán que enfrentarse a un sinfín de dificultades. La primera se presenta cuando hacen escala en La Ribera para comprar las lentejas del capitán (no puede vivir sin ellas).

No hay que olvidarse del mendigo tuerto y cojo que aparece de vez en cuando ni de la bellísima nereida Tetis con la que se cruzan en su viaje y que les advierte del peligro que corren al ir tras el tesoro. El fantasma del pirata Retortijones ha vuelto a navegar en su galeón, vagando por los mares, con la única intención de impedir que alguien se apropie de lo que le pertenece.

“Juanito Guindilla y el fantasma del pirata Retortijones” es una novela de aventuras original y muy divertida. Barcos veleros, tesoros, brujas, sirenas, fantasmas, piratas y lugares misteriosos componen una historia de siempre, universal, con unos personajes nacidos de la fantasía que se mezclan con otros reales y no por ello menos extraordinarios, como Juanito Guindilla, sus abuelos y la tripulación de jubilados.

Va dirigido al público infantil, pero también para mayores que siguen siendo un poco niños.


 ¿Son las palabras un refugio para corazones heridos,

una ventana por la que entra el aire que necesitas para respirar?


         Ana Fondevilla 

Niñas Rotas

Siguen siendo niñas rotas

que no encuentran su

lugar en el mundo

Rotas después de sentir muy cerca 

el aliento de la muerte 

Niñas, que podrían haber sido 

Mujeres

Se despiertan cada día 

a la oscuridad del vacío, 

y el alma deshecha 

en una existencia incompleta

Los días pasan iguales

La realidad cae como la noche,

 llena de sombras

Son niñas rotas, 

Pero hermosas en 

su paisaje de desolación, 

Hermosas como las extrañas

formas de las nubes 

Lo que les falta brilla 

entre los árboles



                          Ana Fondevilla 


Dile al viento que deshaga las nubes

Quiero ver esas estrellas:

La más grande tiene una luz cálida 

Te envuelve y te hace sentir bien

La otra, la que está a su lado, 

Creo ver la forma de un muchacho 

Sus ojos tristes

Brillan tanto que la oscuridad

no significa nada

Detén el tiempo en ese instante

En el que están conmigo, 

Siempre han estado aquí 

Dile a los colores del amanecer que esperen

Que no me despierten todavía 

Que dejen a las estrellas brillar un poco más 


       Ana Fondevilla 






Luz de luna

Anoche la luna entró por la ventana
La habitación se inundó con su luz antigua
llena de miradas
Desconocidas: algunas extrañas
Lejanas: de la otra punta del mundo
Miradas curiosas
De enamorados
De poetas
De soñadores
Miradas de estrellas que quisieran ser ella
Miradas que ya no existen, 
Esas que quieres guardar en tus ojos

Ana Fondevilla 



Escribo para ti

Escribo para ti que vives en tu palacio
de 60 metros cuadrados
con vistas a un pedazo de cielo
vacío de estrellas sobre los tejados:
Porque puedes oler el mar
aunque esté a miles de kilómetros,
nadar en la luz de la luna que baña las aceras,
recoger flores solitarias que crecen
los veranos bajo las farolas.
Escribo para ti que no puedes vivir sin poesía,
porque cuando estás triste dejas que la música
se eleve por encima de las palabras,
abres la ventana solo para ver aquellos días
cuando creías que te gustaría la vida.
Escribo para ti porque aún sigues aquí.

Ana Fondevilla 

Soledad

Ahora que la soledad viene a hacerle compañía,
con su silencio y su poco sentido del humor,
es demasiado tarde para pensar en ellos,
recordarles ya no llena habitaciones vacías.

Ana Fondevilla 

El planeta de cristal en Lektu.com


Podéis encontrar mi novela El planeta de cristal en Lektu. com
Es una emocionante y divertida historia que nos enseña el valor de la amistad por encima de todo. 
Está disponible en el siguiente enlace:

Somos tierra

De espaldas al viento vi pasar las noches
Se llevaban las estrellas
Remolinos de oscuridad se alejaban
dejándome el frío de la tierra muerta
Un lamento viaja en las corrientes
viene y va con las mareas
Manos de plástico acechan
tiñen el agua de color muerte
deshacen los bosques en ceniza
La Tierra sufre
sus lágrimas se hacen tempestad
De espaldas al viento vi pasar el río
se llevaba los pueblos
y la sombra silenciosa de los árboles
serpenteando los caminos
En el horizonte el fuego se extiende
al amanecer
¿Volverán las estrellas y las noches
cuando nazcan nuestros hijos?


            Ana Fondevilla

Descalzos en la nieve

Nos une el dolor
sin fuerzas para defendernos
descalzos en la nieve

La felicidad anidará
en primavera
Pero es tan breve


                Ana Fondevilla

El alma herida

Miraré el cielo por encima
de los tejados
hasta que mis ojos se cierren
y la realidad se desvanezca
en la noche
Daremos juntos un paseo
por la Vía Láctea
rodeados de estrellas y
eternidad
Hasta que despierte...
Un día más
Tal vez nuestras lágrimas
se conviertan en una fina lluvia
en la hora del alma herida

                  Ana Fondevilla

Volver

Camino en dirección contraria al tiempo
Los olores siempre han viajado conmigo:
A tierra mojada, a caricias en el pelo
Las manos de una madre
Los juegos infantiles, las páginas de un libro.
Vuelvo a casa, aunque solo sea un instante
Buscaré la antigua chaqueta de lana
Sus voces a la espalda
Creo que dejé olvidada el alma
Miraré detrás de las cortinas.
Camino en dirección contraria al tiempo.


               Ana Fondevilla 

Profundidad

Llevo dentro un invierno
de noches frías y tormentas
De nubes que lo vuelven todo gris

Llevo dentro un mar enfurecido
De olas tan altas y espesas
que ocultan el cielo crepuscular

Llevo dentro vientos del pasado
que me empujan a los recuerdos
A esos días en los que había flores
al otro lado de la calle.

   
    Ana Fondevilla

Demasiado tarde

Te encontré en la otra punta del mundo
en una tierra inhóspita, vacía, donde el mar
se acerca poderoso con sus gélidas y azules
aguas arrastrando la espuma hasta la orilla.
Te encontré cuando ya me había acostumbrado
a la tristeza, cuando cada noche mis pies descalzos
recorrían los acantilados tan cerca del cielo
que casi podía tocar las estrellas.
Te encontré cuando, iluminadas por la luna,
las ballenas nadaban muy cerca esperando
a que fuese con ellas a la oscuridad del agua.
Te encontré cuando mi nombre ya se había
borrado de la arena.

     Ana Fondevilla


Me creerás si te digo...

Quizás crees que no me conocen
Que nunca han visto mi rostro
Y mi voz es una de tantas

Quizás crees que mis pensamientos
Se perderán entre los edificios
Y mis esperanzas se ahogaran
Con el ruido

Quizás crees que soy invisible
como el aire, y que mi cuerpo
se evaporará igual que la lluvia
de verano

Pero ¿me creerás si te digo que
siempre estaré aquí?
Que pueden saber de mí
en los poemas, en las historias...

¿Me creerás si te digo que dejaré
que los sentimientos me entreguen
a la eternidad?


     Ana Fondevilla




Mis palabras

Y mis palabras poseen
todas las cosas:
Poseen los espíritus del bosque,
los de las montañas
Poseen el agua de los ríos,
y el de las gotas de lluvia
Para que no estén vacías...
Para que se llenen de luz.

Y mis palabras nunca
se quedan quietas
Como la brisa entre las hojas
Como los vientos
que empujan las olas...
Para que puedan viajar muy lejos
Para que puedas oírlas tú.

     Ana Fondevilla

Solo una ilusión

No es consuelo saber que tienes alas
si no puedes volar.
Esa estela que dejaste en el cielo
es solo el recuerdo de una ilusión
que quedó atrapada entre las nubes.

     Ana Fondevilla

Un Deseo, como si eso fuera fácil

Mi tía se llama Ada. Vive en un país muy lejano que está en otro continente.
Allí es feliz porque trabaja con personas que necesitan su ayuda.
Ada es mi madrina.
El verano en el que cumplía siete años vino a pasar unos días con nosotros y lo primero que me dijo al verme fue que pidiera un deseo, así, como si nada. Un Deseo, como si eso fuera fácil.
No supe qué contestar, claro.
Piénsalo tranquilamente, dijo ella.
Lo primero que se me ocurrió fue pedir un perro, o un gato. No, mejor un caballo. Pero necesitaría una escalera para subirme. Luego pensé que podía ser algo más alucinante como vivir con mi familia en un palacio, o tener una habitación llena de juguetes o, por qué no, volar por encima de los tejados. Pero es que eso está muy alto y no me gustaría nada tragarme una avispa.
Al final, cuando me preguntó si sabía ya mi deseo le dije que sí:
ME GUSTARÍA QUE TE QUEDARAS CON NOSOTROS UNOS DÍAS MÁS.

Han pasado muchos años desde aquello.
Han pasado muchas cosas.
Volví a ver a tía Ada unos días antes de que se fuera para siempre. Ya no vivía en un país muy lejano, sino que a tan solo unos cuantos kilómetros de distancia.
Pide un deseo, me dijo.
Un deseo:
No haber nacido
Pero ¿qué sería de tu historia, entonces?, me preguntó con lo ojos brillantes.
Qué sería de esa madre que nunca habría podido acunarte en sus brazos
ni enseñarte a ser buena persona. Y de esos hermanos que ya no habrían tenido con quien jugar ni en quien confiar. O esos hijos que ya no serían hijos...
¿Qué sería de la historia de todos los que te recordarán?
Quiero que el próximo día que vengas a verme pidas un deseo.

Un Deseo..., como si eso fuera fácil.


         Ana Fondevilla

La vida

Viajamos juntos en el tiempo
Recorremos los segundos
como si fueran
eternos
Y cada día en tus ojos
Un amanecer
     
           Ana Fondevilla

Déjame ser

Déjame ser nube
y mi piel el viento.
Déjame ser océano
y mi aliento el agua
salada.
Déjame abrir los brazos
y ver sólo alas que
dejen huellas de libertad.

         Ana Fondevilla

Vacío

Qué triste es ver pasar el tiempo
cuando ya no están conmigo.
Qué triste es mirar al cielo
cuando ya no brillan las estrellas.

        Ana Fondevilla

Y al Final

Sé que algún día vendréis a buscarme
y me llevaréis a un lugar tranquilo
desde el que pueda contemplar el paisaje,
y a lo lejos, en el horizonte,
el mar y el cielo se unan en un solo color.
Sé que algún día yo seré el vacío que queda.


         Ana Fondevilla

Miradas

Ahí está la belleza del mundo
Tras una cortina de lágrimas,
De gotas brillantes
Saladas...
Y transparentes.

        Ana Fondevilla

Ser viento

Deja que el viento te lleve,
como a las hojas caídas en
el baile de otoño.
Deja que te lleve
a ninguna parte
o a cualquier lugar.
Para siempre.

     Ana Fondevilla

Día del Libro

Anoche soñé que no había nada imposible.
Cuando desperté todavía tenía el libro en mis manos.

     Ana Fondevilla

ADIÓS TRISTEZA

La tristeza me lleva al mar,
al sonido de las olas cuando
se arrojan a la orilla
como si quisieran escapar
de su propia inmensidad.

La tristeza me lleva a un cielo
desgastado en el que ya no
brillan las estrellas y la luna
se ha vuelto de espaldas
para esconder su luz.

La tristeza me lleva a la
cuidad dormida.
Unos pasos se alejan hacia
el mundo invisible.
Al amanecer sus huellas
habrán desaparecido,
y con ellas también la tristeza.

     Ana Fondevilla


ESENCIAS

Somos millones de instantes
Somos eternidad
Somos suspiros que se funden
con el viento
Cascadas de luz que se derraman
por las habitaciones vacías.

Somos recuerdos que se susurran
en las noches frías
Somos tristeza escondida tras
una sonrisa
Secretos guardados en un cajón.
¿Somos lo que siempre soñamos ser?

     Ana Fondevilla

HOY TE ESCRIBO...

Hoy te escribo una sonrisa
para que la guardes
entre las páginas de un libro.
Y un cielo de estrellas fugaces
para que pidas mil deseos.

Hoy te escribo el sonido
del viento entre los árboles
para que recuerdes el mar.
Y unas olas de espuma
de colores para que le des
la bienvenida a la primavera.

     Ana Fondevilla

ABIERTO, PERO NO POR MUCHO TIEMPO

He abierto el armario. Solo hay unas cuantas perchas y colgando de ellas la Nada, el Vacío, la Desesperanza y unas cuantas cosas más que no se ven pero sientan mal. Me pongo el abrigo, el que llevo siempre y que nunca me quito; ni siquiera puedo guardarlo en el dichoso armario. Es demasiado largo, áspero y pasado de moda, aunque eso es lo de menos. Salgo a la calle y compruebo que hace bastante calor. Voy a la parada y el autobús no tarda en aparecer. Viene abarrotado de gente y tengo que ir de pie a pesar de haber pagado mi billete como los demás. Protesto y el conductor me dice que hubiera esperado al siguiente. Con el siguiente pasa lo mismo, o peor, le contesto, y algunos pasajeros asienten. ¡Qué culpa tengo yo de que haya superpoblación, reclamen a la empresa! Por suerte me bajo en la siguiente parada porque el ambiente estaba un poco cargado.
A tan solo unos pasos está la tienda. No sabía que fuera tan grande. En la puerta hay un cartel con letras bien grandes que dice: ABIERTO, PERO NO POR MUCHO TIEMPO, así que tengo que darme prisa si quiero comprar todo lo que llevo en la cabeza. Como en el interior también está abarrotado, decido sentarme en un rincón y hacer una lista para no olvidarme de nada:
                    -Ya que de niña no la tuve, una abuela de esas cariñosas que te quieren y te dan abrazos y besos muy fuertes y que te hacen arroz con leche de vez en cuando.
                    -Una familia que esté siempre conmigo y que no enferme, ni envejezca.
                    -Un mundo fantástico en el que todo suceda despacio para poder perderme cuando ya no aguante más las prisas que tienen los de este.
                    -Una ventana con vistas al mar, al campo, a la montaña, al arcoiris y a las nubes por la que siempre entre aire puro con olor a primavera.
Parece que aún me quedan unos cuantos por delante, así que puedo continuar anotando alguna cosilla más en mi lista:
                     -Un refresco con sabor a cerezas y que con solo darle un sorbito te pongas contenta y se te vayan los miedos, las dudas y veas todo de color rosa o azul, o malva, por ejemplo.
Me detengo porque he notado un revuelo entre la gente que todavía está esperando. Han empezado a salir del local con caras largas y murmurando entre dientes. Abandono mi cómodo rincón y me acerco al mostrador para averiguar qué es lo que ocurre. No sé si la señora que está al otro lado es muda o simplemente es que no tiene ganas de hablar, porque me muestra un cartel en el que se puede leer en letras bien grandes: CERRADO HASTA QUE VUELVA A ESTAR ABIERTO.
El viaje de vuelta lo hago en otro autobús abarrotado de gente. La mayoría son los de las caras largas que siguen murmurando entre dientes. Todavía tengo la lista inacaba en la mano y con los empujones en las curvas se ha arrugado un poco. Cuando llego a casa abro otra vez el armario que sigue estando vacío. ¡Si por lo menos pudiera guardar el abrigo!

                                            Ana Fondevilla





Sonrisa pintada

Pierdes la sonrisa pintada
que se lleva la lluvia
en ríos de tinta.
Los colores se diluyen
formando cascadas
de espuma y tristeza.
Cuando llegue al mar todo
será azul  y habrá quien diga
que al atardecer se escucharon
risas en el batir de las olas.

        Ana Fondevilla

Se acercan ángeles

Se acercan ángeles que tienen
el rostro de los muertos.
De los muertos que son tuyos.
De los que te hacen evocar un tiempo
que circula por tus venas
más espeso que la sangre.
De los que te acercan una estrella
para que nunca te abracen
las tinieblas.
Se acercan ángeles que tienen
el rostro de los muertos.
De los muertos que nunca se fueron.

            Ana Fondevilla

                       

Ciudad desnuda

Pensamientos perdidos
en una ciudad desnuda
de cemento agrietado y
de sentimientos que
flotan en las calles
buscando un poema.

El cielo se hace noche y
las estrellas se acercan
a la oscuridad de los callejones
donde se esconden las sombras.

Tras los cristales de las ventanas
aguardan los sueños dormidos,
escondidos entre las sábanas,
cansados de existir.

           Ana Fondevilla





LLuvia en los ojos

Hay lluvia en los ojos y
un rastro de hojas muertas
que cubren los secretos del
pasado.

Hay voces que chirrían
palabras que bailan
reflejadas en el espejo
de la luna.

Hay pájaros de noche
que miran para otro lado
y nubes que se deshacen
en niebla.

Hay al alba cataratas de luz
que se derraman por el horizonte
llevándose pétalos
de almas rotas.

Hay flores que se preguntan:
¿Es eso la felicidad?

          Ana Fondevilla

DESAPARECER

Desaparecer
Mezclarte con el aire
Convertirte en una gota de agua
marina que viaja en las corrientes...

            Ana Fondevilla

SILENCIO

A veces creo que estoy
muerta de palabras
Que el corazón bombea
letras sueltas
que no significan
NADA
Un extraño silencio
me aleja del
RUIDO
Dejo que el tiempo
se detenga para poder
contemplar el pasado que
teje mi
VIDA
Dejo que una estrella
me ilumine y que la música
se lleve la tristeza y los
SUEÑOS
no cumplidos para atraparlos
en una melodía que se parece
demasiado a un
LAMENTO

        Ana Fondevilla

ABRAZOS DE PAPEL

Siempre estoy buscando nubes
como las de los poetas
los pintores
como las que dibujan
los niños con pinturas de colores

Siempre estoy buscando un camino
que no se esconda
que me lleve a alguna parte

Siempre estoy buscando
unas manos que me sujeten
y no me dejen caer.

Siempre estoy buscando
risas que me hagan cosquillas
corazones limpios
que me arrullen con sus latidos
sombras que me dejen
soñar

Siempre estoy buscando
abrazos de papel


              Ana Fondevilla

TRANSPARENTE

Tuve una existencia transparente.
A través de mi cuerpo veía
Las calles
Los autobuses
Los edificios pintados de luces
al anochecer.

La noche me traía un silencio
Lleno de voces
Que atravesaban las cortinas
Que se enredaban en el pelo.

Callaba el dolor,
El miedo
Y abría una sonrisa
De par en par
Para que entraran volando
Los rayos del sol.
               
            Ana Fondevilla



OLVIDÉ...

Olvidé decirte muchas cosas
Algunas me las callé,
porque sí.
¿Hice mal?

Olvidé acariciar los rizos
de tu cabello
Eran caracolillos
Vivían felices en el jardín.

Olvidé pedirte que nunca
me olvidaras
¿Lo olvidé?

Olvidé olvidar el dolor
cuando ya no estabas
¿Olvidaste cómo volver?

Olvidé que tenía una vida
por delante
Debía seguir
Olvidé cómo hacerlo.

        Ana Fondevilla

DESTINO

Huyes de un destino
que te espera como
un paisaje helado,
silencioso.
Desearías encontrar otro
camino menos frío
y solitario.
Contemplas desde tu propia
sombra unos tímidos
rayos de sol que no consiguen
detener el gélido viento.
Huyes de tu destino.
Deberías aprender
a correr por la nieve
sin dejar huellas.

     Ana Fondevilla

Él me encontró una vez